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El papel del Veterinario

Tal y como lo establece el artículo 2 de la Ley 44/2003 de 21 de noviembre de Ordenación de las profesiones sanitarias, la profesión veterinaria es, hoy, una profesión sanitaria, titulada y regulada. Según la misma norma, «corresponde a los Licenciados en veterinaria el control de la higiene y de la tecnología en la producción y elaboración de alimentos de origen animal, así como la prevención y la lucha contra las enfermedades animales, particularmente las zoonosis, y el desarrollo de las técnicas necesarias para evitar los riesgos que en el hombre pueden producir la vida animal y sus enfermedades», como señala el presidente de Alecvac (Asociación Leonesa de Clínicas Veterinarias de Animales de Compañía), Ricardo Díez Reyero.

En efecto, la profesión veterinaria, una profesión que exige un alto grado de cualificación y cursar unos estudios de 5 años a los que pocos pueden acceder (el numerus clausus para acceder a los estudios de veterinaria es uno de los más altos), tiene influencia en todos los aspectos de la vida de los ciudadanos.

Los veterinarios garantizan que la carne, los productos lácteos, el pescado, los huevos que se consumen provienen de animales sanos y libres de enfermedades, evitando así que las personas puedan padecer graves enfermedades por el contacto con animales enfermos o el consumo de productos contaminados; contribuyen a mejorar la producción animal, protegen el medio ambiente tutelando a los ganaderos en el uso responsable de medicamentos y productos químicos y el tratamiento de residuos; garantizan la seguridad del comercio de carne y de productos lácteos, especialmente el internacional con inspecciones y certificados, lo que anima a la compraventa e impulsa la economía; cuidan de los animales de abasto, tanto directamente como a través del cuidado de la fauna silvestre, evitando que los animales salvajes transmitan enfermedades a los primeros; son también los encargados de los controles sanitarios del sector de la restauración.

Otros veterinarios trabajan en diferentes laboratorios e industrias buscando nuevos medicamentos y métodos para obtener alimentos más saludables. Otros investigan desde la Universidad. En definitiva, a través del ejercicio libre de la profesión o trabajando para diferentes administraciones, estatal, comunitaria o local, los veterinarios son esenciales para el normal desarrollo de la vida diaria y son vitales para la salud humana.

En cuanto a los veterinarios clínicos, aquellos que se ocupan más directamente del bienestar y de la salud de los animales, asumen, y se les exige que asuman, una gran variedad de funciones. En efecto, son a la vez médico generalista, el pediatra, el geriatra, el odontólogo, el oftalmólogo, el cirujano, el dermatólogo etc. del animal que tienen que tratar. Y asumen estas funciones porque están preparados para ello. Los veterinarios de pequeños animales, en particular, desarrollan sus funciones en consultorios, clínicas u hospitales que han de ser conformes al estándar de calidad establecido por el Código deontológico de la profesión, la buena práctica profesional y por el Reglamento para el ejercicio profesional en clínica de pequeños animales del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, reglamento que exige el registro tanto de profesionales como de centros. Dicho registro garantiza a las personas que acuden a ellos con sus animales un trato idóneo, con unas instalaciones y unos materiales adecuados y la seguridad de que las personas que les atienden tienen las titulaciones y conocimientos requeridos.

Dada la importancia para la salud humana de la propia salud de los animales, conviene buscar a profesionales cualificados, que se preocupan de reciclarse, de estar al día de los nuevos avances científicos, de comprar libros, asistir a cursos, congresos, etc. En definitiva, unos profesionales que no reparen en gastos para una atención óptima de sus pacientes.

Expertos Advierten sobre los Peligros de Productos Farmacéuticos Veterinarios

El uso del farmacéutico veterinario diclofenaco en España pone en riesgo las poblaciones de buitres de Europa y debe ser prohibido, de acuerdo con un artículo publicado esta semana por un equipo de veterinarios y biólogos en la revista científica Science.

El diclofenaco, un medicamento anti-inflamatorio no esteroideo, ya ha sido prohibido para uso veterinario en varios países del sur de Asia, pero fue recientemente aprobado para su uso en España e Italia. Rastros de diclofenaco en restos de ganado son letales para los buitres que se alimentan de estos animales muertos, y la contaminación en menos del 1% de éstos llevó casi a la extinción a tres especies asiáticas. La mayoría de los buitres en Europa ya están en peligro de desaparecer y, son por lo tanto particularmente vulnerables a esta amenaza.

La publicación 'Un enfoque saludable para el uso de productos farmacéuticos veterinarios', argumenta que mientras que el consumo mundial de carne continua incrementándose, debemos adoptar un enfoque holístico en la evaluación de los impactos de productos farmacéuticos veterinarios (PFV) que inciden en todos los efectos ambientales, incluyendo la contaminación de la cadena alimenticia.

Se espera que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) emita una recomendación a la Comisión Europea sobre el uso veterinario de diclofenaco en Europa. Mientras que el diclofenaco no está actualmente aprobado para uso veterinario en la mayoría de los países de la Unión Europea, el año pasado España autorizó la comercialización de diclofenaco como un producto farmacéutico veterinario para uso en vacas, cerdos y caballos. El artículo presenta un sólido alegato a favor de la implementación de una prohibición a nivel de la Unión Europea.

La Consulta Pública del EMA y la recomendación son una respuesta a la enérgica mediación en este tema de organizaciones como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) y su Grupo de Especialistas en Salud de Vida Silvestre de la Comisión para la Supervivencia de Especies.

Thijs Kuiken, profesor de Patología Comparativa en el Centro Médico Erasmus y autor principal del estudio, dijo: “Me sorprendí cuando escuché por primera vez que el diclofenaco había sido autorizado para su uso en España, que es un refugio de buitres en Europa. Esto demuestra que tenemos que cambiar radicalmente la manera en que manejamos los productos farmacéuticos, tanto de uso humano como veterinario.”

La publicación cita el diclofenaco como la causa de la rápida disminución de las poblaciones de buitre en Pakistán, India y Nepal en la década de 1990, lo que las llevó a casi su extinción. Residuos de diclofenaco permanecieron en cadáveres de animales que luego fueron devorados por los buitres. Incluso muy bajas concentraciones de diclofenaco causaron insuficiencia renal y muerte en algunos buitres. En el año 2006, el gobierno de la India decretó la prohibición de la producción, importación y venta de productos de diclofenaco para uso veterinario; seguido poco después por Pakistán, Nepal y Bangladesh. Desde entonces, el descenso de las poblaciones de buitres en Asia del Sur ha disminuido o se ha revertido.

Martin Gilbert, veterinario de la Sociedad para la Conservación de Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés), y coautor del estudio, dijo: 'La pérdida casi total de los buitres de Asia del Sur fue una tragedia que se podría repetir aquí en Europa si no se toman medidas para evitar la introducción de diclofenaco en la cadena alimenticia. Tenemos ahora la ventaja de poder prevenir y sólo podemos esperar que la Unión Europea emule a sus homólogos del Sur de Asia, que actuaron con rapidez para retirar el medicamento de la comida de los buitres'.

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